Encuentro Sociología Ordinaria 2014

Los días 7 y 8 de mayo volvimos a conversar en Medialab Prado sobre Sociología Ordinaria. Este segundo encuentro se dedicó a esas “Políticas de andar por casa” en las que de modo corriente y moliente se configuran rituales y rutinas no exentas de roces, controversias y desasosiegos. Un evento que apostó por el encuentro con otras disciplinas cuyas formas y formatos sacudan inercias y telarañas.

PROGRAMA (con acceso a vídeos de las intervenciones y a los abstracts e info de participantes)
Asistencia: libre, gratis y sin inscripción previa

[Más información: Call for papers...]

Te invitamos también a curiosear el programa, los materiales y vídeos del encuentro de 2013.

Publicado en eventos | Etiquetado , , | 4 comentarios

Siempre hemos sido complejos. La simplicidad y la certeza son lujos de privilegiados

El lunes 3 de noviembre participo en una jornada sobre cómo entender y abordar la complejidad de lo contemporáneo organizada por la revista Fronterad.

complejidad-nov

Creo que mi contribución va a ser insistir en no dar por sentado que la complejidad es algo exclusivo y característico de nuestro presente. Primero porque me parece que sólo cierto grado de ignorancia y olvido nos permite asumir, así de primeras, que nuestro mundo y nuestras vidas son más complejos que los de épocas pasadas, y segundo porque también la simplificación, bajo la forma de destrucción de prácticas y saberes,  de homogeneización y estandardización, han caracterizado y caracterizan a las lógicas económicas y políticas del capitalismo y liberalismo.

En las clases de la asignatura de cambio social del grado de sociología empezamos recordando a las mujeres de la Escuela de Chicago, como Jane Addams o Annie M. MacLean, que investigaban, enseñaban, escribían y se movilizaban acerca de los numerosos problemas sociales de ese laboratorio sociológico que era la ciudad de Chicago de finales del siglo XIX y principios del XX. Al describir en clase los múltiples procesos, dinámicas y conflictos ligados a la emigración, la industrialización, la urbanización, la proletarización, la pobreza y desigualdades, las relaciones raciales y de género, que se daban en aquella ciudad hace más de un siglo, tenemos claro que de ninguna manera podemos suponer que el grado de complejidad social era menor que en la actualidad. Aún así estaríamos dentro de una complejidad que podríamos llamar “moderna”. Pero podríamos seguir retrocediendo en el tiempo a través de los textos y otros documentos, novelas, dramas, culebrones y folletines, libros de correspondencia y ensayos, pinturas y esculturas, edificios, relatos religiosos y mitológicos, estudios históricos y antropológicos de otros tiempos y otros mundos, y preguntarnos de nuevo si de verás podemos afirmar que nuestro presente, nuestros entornos, nuestra relación con el mundo, con los demás y con nosotras mismas son más complejos, en tanto que más tensos, enmarañados, ruidosos, desconcertantes, múltiples, inciertos; o más aún, como parece deducirse de algunos discursos a veces, si de verás la complejidad en si es un rasgo que nos caracteriza y diferencia del pasado.

El modo cómo imaginamos nuestro presente respecto del pasado tiene implicaciones éticas y políticas. En clase por ejemplo estudiamos esa particular visión decimonónica de entender las transformaciones sociales que es el evolucionismo, que se caracteriza justamente por defender que el presente de las sociedades industriales y occidentales representaba el nivel mayor de complejidad, de diferenciación según sus términos, conocido en la historia hasta entonces, la etapa más avanzada y más progresada. Los distintos autores de esta corriente elaboran escalas evolutivas, trayectorias en etapas donde situar no sólo los distintos periodos históricos, sino también a las otras sociedades contemporáneas, según su nivel de “atraso” respecto a los países europeos y EEUU, traduciendo las diferencias culturales y geográficas en diferencias temporales, igualando así por ejemplo a los aborígenes australianos o las culturas tribales africanas y amazónicas con los pueblos prehistóricos europeos, determinando que esas culturas y pueblos no habían tenido historia, se habían quedado en la prehistoria, y que lo que les quedaba por hacer era pasar por las etapas que los europeos habíamos atravesado. La ignorancia histórica de este tipo de visiones no impidió, ni impide, su éxito. Enfoques que funcionan además como poderosos legitimadores de las empresas colonizadoras y de la supremacía de los blancos. Y aunque el evolucionismo decimonónico haya sido criticado desde hace tiempo, muchos de sus perniciosos postulados siguen estando en curso, tanto en las maneras en que la colonización y el racismo siguen operando hoy en día, como en la fascinación por lo novedoso y complejo del presente informatizado, mediado y remediado tecnológicamente.

La proliferación de tecnologías, de máquinas, de armas, de vehículos es una de las claves,  junto con la dominación y el imperialismo, de estas dos visiones. Los evolucionistas del XIX basan en parte su esquema evolutivo progresista en la transformación del medio material fabricado, a mayor número de tecnologías y objetos, a mayor industrialización y producción, mayor evolución y diferenciación, de manera que la simple contemplación y exhibición de los cuerpos semidesnudos y la “sencillez” material de los colonizados servía como argumento para apoyar sus presupuestos. La complejidad de los sistemas de parentesco, de las técnicas, de la sexualidad, de las formas de gobierno y resolución de conflictos, de las pinturas efímeras, de las composiciones musicales, de las intrincadas figuraciones rítmicas y tímbricas, de las historias mitológicas, religiosas e imaginarias, de las maneras de gestionar cuerpos y afectos, se diluían como lágrimas en la lluvia, invisibles para estas miradas interesadas. Bueno para ser exactos no se trata sólo de una tarea de invisibilización, sino también de destrucción, y no sólo en la relación entre europeos y colonizados, sino también dentro de los países occidentales. Como nos recuerda Isabelle Stengers el capitalismo y las regulaciones estatales son y han sido unos grandes destructores de prácticas y de saberes, unos grandes simplificadores y des-diferenciadores en aras de afianzar órdenes y estabilizar dominaciones.

Así que volviendo al debate del próximo lunes, es cierto que nuestro presente se nos aparece complejo en su realidad bruta, ordinaria y opaca, enmarañada de conflictos, intereses y desigualdades; y mola la propuesta de juntarse a pensar y dibujar cartografías para descifrarlo, pero en eso no nos diferenciamos mucho de las que nos precedieron. El desconcierto, los desasosiegos, las tensiones han existido siempre, puede variar su contenido, aunque en muchas cosas seguimos dándole vueltas a los mismos nudos, pues las dominaciones y desigualdades tienen la vida larga para nuestra desgracia. Releyendo la propuesta del encuentro se me ocurre que quizás cierta sensibilidad a la complejidad en nuestros días viene dada porque a algunos se les esté moviendo un poco o les están empujando un poco (y poco me parece la verdad aunque joer sí que cuesta) la certeza y los mimbres en los que se asientan sus privilegios (de varones, de blancos, de clasemedieros, de occidentalitos, de heterones, de “como dios manda”). Y es que me temo que los únicos que gozan y han gozado de la sencillez de las certezas son los privilegiados, y, más aún, que dicho disfrute no es sino un signo de privilegio. Por eso aunque suponga ir un poco a la contra de la propuesta de los amigos de Fronterad en lugar de colocarme “contra el ruido”, me pida el cuerpo pedir Plus de Bruit como la Mano Negra y Pump Up the Volume, o ponerme estupenda y recordar a John Cage con aquello de que lo que consideramos música es la evaluación moral del ruido, a unos sonidos les prestamos escucha musical, mientras que ignoramos o intentamos ignorar otros que consideramos ruido. Reconozco que el punk y las caceroladas me pueden, y aún más en estos días, no sea que con la coña de gestionar la complejidad y la incertidumbre nos vuelvan a colar los órdenes cansinos y las jerarquías que sufrimos.

Publicado en eventos, ocurrencias ordinarias | Etiquetado | Deja un comentario

Colaboraciones Ordinarias sobre Afirmaciones Cansinas

Estos últimos días algunas de las ordinarias hemos publicado en El Estado Mental, ambas colaboraciones tienen en común cuestionar afirmaciones cansinas.

Héctor Puente habla de su historia de amor con los videojuegos, criticando esa visión errónea y simpista de que los videojugadores son sólo chicos, con déficit de sociabilidad además, frikis alienados y consumidores sumisos, describiendo la heterogeneidad y complejidad del ámbito de los videojuegos, sus jugadoras y jugadores, y las prácticas de juego en las que personas y dispositivos se ven envueltas y contribuyen a crear y producir. Aquí podéis leer el artículo completo

La otra colaboración es una conversación ordinaria sobre el “solucionismo educativo”, eso de que con educación se arregla todo, y en especial las desigualdades, donde le damos un repaso coloquial  a la frecuencia con la que tanto en los medios, como en las aulas o las conversaciones de pasillo y café, oímos a legos y a expertos (y estos son los que más nos repatean) repetir eso de que para acabar con el sexismo, la violencia de género, el racismo y hasta las desigualdades salariales y materiales, la solución es más educación, sobre todo  “educación en la igualdad”. Como si educar en una ficción que no existe fuera a hacer desaparecer los privilegios y condiciones materiales sobre los que se sustentan las desigualdades, siendo aúm más hiriente que estas recomendaciones, implícita o explícitamente, se refieren a educar a los que se encuentran en el lado chungo de la desigualdad. [Leer más]

Publicado en amparo lasén y elena casado, ocurrencias ordinarias, Uncategorized | Etiquetado , , | Deja un comentario

Hackeos, porno y otros apaños, explorando formas de hacer sociología ordinaria.

Mi sugerencia es que, a través de la observación cuidadosa del software libre y de sus modulaciones, se puede alcanzar una mejor comprensión de las transformaciones que influyen en la pornografía, Wikipedia, las cotizaciones bursátiles y muchas otras cosas maravillosas y aterradoras. Eso sí, para bien o para mal, no incluiré aquí ninguna discusión sobre pornografía. Chris Kelty, Two Bits.

Foto porno tecnología

En esta comunicación que presentamos el 4 de junio en el 4esCTS en Salamanca seguimos dándole vueltas a esta idea que contábamos aquí. Nuestra contribución explora las conexiones entre la pornografía y las lógicas colaborativas e innovadoras ligadas a los desarrollos digitales y a los dispositivos abiertos e inacabados, que se engloban bajo las etiquetas “conocimiento libre” o “procomún”. 

Con este ejemplo presentamos la propuesta de producir una sociología ordinaria que atiende a la inquietante extrañeza de lo cotidiano e invita a aprender de lo banal, lo frívolo y lo superficial, así como a repensar el imperialismo de lo serio, lo profundo, lo trascendente en la indagación social, tanto en lo relativo a la selección de sus objetos y sujetos como a la validación de las formas de conocimiento. Interesarse por las metodologías, las controversias y la diversidad de tonos, particularmente aquellos considerados ordinarios por una visión académica e intelectual tradicional, puede ayudar a romper inercias  que frente a la distancia de la supuesta neutralidad objetivista nos ayuden a comportamos como vecinas de patio (digital y de ladrillo) en nuestras investigaciones (Jane Addams).

A través de las conexiones entre porno, hackeos y formas de conocimiento abierto y compartido puede exponerse la doble manera en que consideramos lo ordinario: lo cotidiano y lo ordenado, lo rutinario y lo que construye ordenamientos sociales, esto es la reconstitución práctica de jerarquías, relaciones de poder y desigualdad. Nuestra propuesta busca también dar cuenta de la complejidad, ambivalencias y perversidad de lo ordinario, frente a las observaciones positivistas recurrentes que identifican lo ordinario y sus modos de conocimiento y existencia con lo simple e ingenuo.

El consumo de porno forma parte de las actividades cotidianas y ordinarias de un gran número de personas, y probablemente la conexión entre Internet y porno haya contribuido a asentar el consumo de porno en la cultura popular contemporánea y sus prácticas banales. Pero a diferencia de otras prácticas cotidianas, sus distintas formas de estigmatización (puritanismo, feminismo antipornografía, discursos religiosos, pánicos morales mediáticos, discursos médicos…) y la persecución legal, como en el caso de la normativa británica reciente que obliga a todos los proveedores de Internet a bloquear por defecto el acceso a todas las webs de porno, dejando el acceso libre sólo a quienes opten por ello, y que prohíbe además todas las representaciones pornográficas consideradas “extremas” (animales, cadáveres, prácticas sadomasoquistas con daño real o que lo parezca), le otorgan un estatus particular que enmascara su carácter ordinario. Lo que se revela también en la dificultad para encontrar datos estadísticos fundados sobre pornografía en Internet (4% sitios y 14% búsquedas en 2010 según Ogas y Gaddam, 2011) y la facilidad con que cifras y porcentajes espectaculares acerca de visitas, búsquedas y número de webs aparezcan en multitud de artículos y posts en la red, sin que nadie parezca preocuparse por la ausencia de referencia a las fuentes de tales datos. La presencia pública de la pornografía es así a la vez objeto de preocupación y metáfora para señalar los límites del espacio público sujetos a continúa negociación y conflicto (Atwood y Smith, 2014).

Desde sus orígenes en razón de este estatus incómodo debido a leyes restrictivas y presiones sociales de distinta índole, la pornografía ha tenido mucho de DIY y apaño (tinkering); sus lógicas consisten en aprovechar los recursos a mano, a menudo saltándose la legalidad. Estos aspectos resuenan con los modos de hacer característicos del software libre, avanzando saltándose lo aburrido, trabajando en beta, haciendo primero y luego ver que pasa.

La pornografía puede ser considerada un motor de innovación mediática: por su celeridad en la adopción de tecnologías  (imprenta, fotografía, cine, telefonía, televisión por cable, video, tecnologías precursoras de Internet como el videotexto (Minitel francés) Internet, Internet móvil, sistema de pagos online, streaming, spam, adsl) y por adaptarse “sin miedo” a perder el control sobre modos de producción y distribución que acarrean esos cambios tecnológicos. Estos aspectos no siempre se visibilizan siempre en las arqueologías de los medios. Según el analista australiano Bruce Arnold, la innovación se da porque el porno es un ecosistema en que los participantes están dispuestos o en realidad son forzados (y en este ámbito se da una interesante vinculación entre disposición y obligación) a experimentar y dicha experimentación no está limitada por el sentido común, el buen gusto o la burocracia. En esta articulación recíproca entre pornografía y tecnología, la innovación no siempre es intencional ya que viene dada por la rapidez, improvisación y pragmatismo que caracterizan a muchas de las producciones en ambos entornos.

Participación y colaboración

Nuestra propuesta consiste en pensar desde el porno las lógicas colaborativas, los dispositivos abiertos e inacabados, liberar renunciando al control. En el mundo del software libre, y más aún en el del porno, se asume que el saber está distribuido y que para tener sentido otros/as tienen que participar de un modo u otro. Ninguno de los dos ámbitos tienen sentido si no se da la apropiación activa de los participantes. Nada que ver con la imagen del receptor-consumidor-usuario pasivo. Así uno de los rasgos de esa configuración recíproca entre tecnología y pornografía es la “democratización” de esta última y el desdibujamiento de los límites entre productores, distribuidores y consumidores, en una remediación digital de lo que ya se venía dando con desarrollos tecnológicos previos ligados al vídeo o la prensa. Ejemplo de esto son la distribución comercial de porno casero, el negocio de chats y webcams, de carácter personal o corporativo, la producción comercial de pornografía que imita los códigos estéticos de la producción amateur, las formas de auto-pornificación que imitan la imagineria de la pornografía comercial, etc.

Esto ha tenido como efecto una mayor diversidad y especialización, más innovación y experimentación y mayor desarrollo de comunidades de prácticas. Aunque la ingente heterogeneidad de representaciones y producciones pornográficas, así como su portabilidad y almacenaje discretos, rasgos relevantes de la pornografía desde sus materializaciones previas que sin duda se ha extendido con la red, no es algo estrictamente novedoso. Lo que si es característico de la producción, distribución y almacenamiento digital de las producciones pornográficas es la indagación en formas de ordenación, archivaje y categorización para acomodar la diversidad (géneros, filias, etc.) y orientarse en ella, tanto en las webs comerciales como en los archivos personales. Hay una preocupación compartida con las diversas formas de conocimiento abierto, de manera que las etiquetas, palabras clave del porno in/forman la pornografía dentro de una lógica difusa (fuzzy) que en lugar de separar fantasías y deseos permite flujos y trayectorias entre ellos. Se trata de formas de folksonomy o folksonomías donde la categorización se hace de abajo a arriba, de forma colaborativa por medio de etiquetas simples que describen prácticas, rasgos de los actores como edad o etnia, lugares, objetos, o técnicas de rodaje.

Así también en el porno adquieren protagonismo los prosumidores, y las articulaciones y préstamos mutuos entre profesionales y amateurs, con las ambivalencias de esas formas de actividad que han recibido el nombre de playlabour o fanlabour, donde emergen a la vez poderío, precariedad y explotación. Otro tipo de prácticas, como las formas de autopornificación contemporáneas ligadas a la fotografía digital y a las mediaciones digitales de la sexualidad y el flirteo pueden ser consideradas también parte de estas lógicas de retroalimentación entre formas mediáticas y prácticas cotidianas.

Tanto las comunidades de conocimiento libre como las del porno son ejemplos de públicos recursivos, vitalmente comprometidos con la conservación y modificación material y práctica de los medios técnicos, legales, prácticos y conceptuales de su propia existencia como público. Kelty considera diversas modulaciones de estos públicos (educación, movimientos sociales, audiovisual, etc.) podemos entender al porno como un espacio de modulación de públicos recursivos, comprometidos con la conservación y modificación material, práctica y afectiva de los medios de su propia existencia como públicos. De manera que ambas comunidades apelan a lo común y ordinario, al procomún como estrategia exitosa de construcción de capacidades para un colectivo humano, entendiendo aquí las intensidades sexuales, afectivas y las resonancias carnales del porno como parte de esas capacidades. Ya que uno de los aspectos quratone las conexiones entre conocimiento libre y pornografía visibilizan es la importancia de lo afectivo, de las formas de enganche y apego, de generar hábitos y ritmos, que caracterizan a ambos fenómenos.

Dispositivos inacabados

La noción de dispositivo inacabado también nos puede servir para entender y pensar ambos fenómenos. El dispositivo inacabado, puede ser un espacio, una herramienta, una idea, una imagen, una propuesta; es abierto y deja espacio al otro para reconfigurarlo y alterarlo, sin imponer modos de uso únicos o criterios de pertenencia rígidos; es replicable y se puede trasladar, traducir y recrear en otros contextos y situaciones, sin establecer claramente un autor-propietario. Pueden entenderse en este sentido las actividades de reciclaje de conceptos, gestos y narrativas que caracterizan tanto a la pornografía como al software libre. El dispositivo inacabado requiere (es decir, necesita y solicita) la participación activa del otro para encontrar un sentido y un uso. Facilitan prácticas, relaciones y procesos. Este carácter inacabado no depende sólo o principalmente de su diseño: apropiaciones, desbordamientos, subversiones. La imagen del dispositivo inacabado se convierte así en lo que enuncia: en un dispositivo inacabado que, siguiendo la intervención de Marga Padilla, “requiere de alguien en el otro extremo de la red que lo retome para que la trama tenga sentido”.

Así entendemos como muestra de este carácter de dispositivo inacabado la disposición de los productores y ditribuidores de pornografía a seguir y colaborar con las audiencias díscolas en lugar de hacerles la guerra, como ocurre con otras industrias culturales y del entretenimiento, aprovechando y potenciando las posibilidades de feedback y conocimiento de la red en un bucle de imitación-remediación de lo amateur y lo profesional, donde las sexualidades cotidianas se revelan también como dispositivo de placer inacabado.

En ambos dispositivos, la pornografía y el conocimiento abierto, son cruciales los encuentros e intercambios con extraños, y desde luego ya sería deseable que la presencia de desconocidas fuera igual de bien acogida en los entornos de conocimiento abierto que en los de piernas abiertas. Si bien en la pornografía la presencia de la heterogeneidad y divergencia (género, etnia, clase, etc.) pueda ser mayor que en los ámbitos del software libre también se encuentran los ordenamientos y jerarquizaciones al uso. Dispositivo abierto y colaborativo no es en si sinónimo de poderío democráticamente compartido ni de ordenamientos que potencian la igualdad, como ponen de manifiesto, por ejemplo, el sexismo de muchas producciones pornográficas, así como el sexismo y difícil encaje de las mujeres en las comunidades de conocimiento libre, como ponen de manifiesto las múltiples polémicas, debates, acosos y troleos, en los espacios, online y offline, de participación y colaboración de estas comunidades, contra las que surgen iniciativas como Ada o Femtechnet.

Publicado en amparo lasén y elena casado, eventos | Deja un comentario

Seminario sobre experiencias metodológicas: Inventiva, Innovación y Desasosiegos

Los miembros del grupo de investigación “Sociología Ordinaria”, implicados en el proyecto de investigación IMPE (CSO2012-37027) y los investigadores Larissa Hjorth y Jo Tacchi del Digital Ethnography Research Centre, de la Universidad RMIT de Melbourne, Eric Laurier de la School of GeoSciences, Universidad de Edinburgh y Adolfo Estalella del Centre for Research on Socio-Cultural Change de la Universidad de Manchester expondremos y debatiremos acerca de desasosiegos e invenciones metodológicos y de cómo investigar intimidades, a partir de nuestras respectivas investigaciones basadas en etnografías y métodos cualitativos ligadas a los usos y presencias de las tecnologías digitales de comunicación contemporáneas (móviles y sus aplicaciones, redes sociales, blogs, fotografía digital, etc.). Estas mediaciones y transformaciones suscitan malestares, desasosiegos y controversias, públicos y privados, que presentan particulares desafíos a las formas de investigar la intimidad y los afectos; por ejemplo en relación a la existencia de intimidades privadas pero también públicas, a la creación y mantenimiento de territorios del yo, y a las negociaciones y conflictos en torno a las lógicas de territorialización y des-territorialización íntimas. Abordaremos estos temas y los que surjan en varias sesiones articuladas a partir de las preguntas puestas en común por los/as investigadores/as participantes.

16 de Junio en el Medialab-Prado (en inglés sin traducción)

10.00-13.00: Presentaciones de los participantes y de sus investigaciones

14.30-17.00 Seminario acerca de cómo investigar intimidades, donde abordaremos las siguientes cuestiones propuestas por los participantes:

  • No todo es discurso o los discursos no son la vida:
  • Cómo investigar los aspectos no intencionales de la intimidad y de las relaciones íntimas.
  • Cómo investigamos los desasosiegos, conflictos y controversias
  • Cómo entendemos ‘experiencia’ en el ámbito de la intimidad
  • Cómo muestran los íntimos su intimidad a los demás.
  • Cuáles son las diferencias entre las acciones performativas y las acciones apasionadas
  • Cómo podemos imaginar formas de colaboración experimental relacionadas con la intimidad
  • Cómo podemos estudiar las dimensiones intergeneracionales e interculturales de la intimidad, cuáles son los desafíos y perspectivas potenciales.

17 de Junio, departamento de Sociología I, Facultad de Ciencias Políticas y Sociología, UCM, Campus de Somosaguas, segunda planta (en inglés sin traducción)

11-13.30 Seminario sobre desasosiegos metodológicos e inventiva, donde abordaremos las siguientes cuestiones propuestas por los participantes

  • Qué limitaciones metodológicas nos encontramos en nuestra práctica investigadora
  • Qué nos molesta en los métodos que usamos, qué innovaciones o inventiva hemos puesto en marcha para tratar de solventar esas limitaciones
  • Cómo se re-trabajan y reinventan los métodos tradicionales en los mundos digitales
  • Cuáles son las diferencias a la hora de investigar acciones performativas y acciones apasionadas.
  • Qué entendemos cuando llamamos a una forma de relación ‘colaborativa’. Qué tipos de infraestructuras necesitamos para producir y mantener la colaboración. Sabemos por la historia de las ciencias que la experimentación requiere una muy sofisticada organización de espacios, siendo el laboratorio el espacio paradigmático pero no el único: qué otras formas espaciales podríamos usar para experimentar con la colaboración. Cómo las condiciones experimentales de la colaboración problematizan las temporalidades de las ciencias sociales, por ejemplo en la etnografía la clara distinción entre trabajo de campo y análisis (campo y casa) se ve cuestionada por las colaboraciones duraderas: cuáles son las temporalidades de la colaboración y qué consecuencias tienen en nuestras prácticas epistémicas.

Comida y sobremesa: conexiones y posibles colaboraciones

Publicado en eventos, Metodologías | 3 comentarios

Rancionalidad: señalando al enemigo abstracto

por J. Pedro Rodríguez del Val y Rebeca Herrero Sáenz

Como todo concepto, la interpretación, el uso y el entendimiento del término “rancionalidad” escapan mucho o poco de sus orígenes, ya que los usos que damos a las palabras pueden abrir nuevas vías semánticas, nuevas maneras de dirigirlas, de reapropiarlas, o pueden tirarlas a la basura de la memoria verbal. Lo mismo está pasando con el término que utilizamos en nuestras ponencias, la “raNcionalidad” y ya que por encargo nos han pedido desarrollarlo, crearemos una reflexión acerca de este vocablo.

El término “rancionalidad” proviene de dos palabras combinadas: “rancio” y “racionalidad”. Por racionalidad entendemos la manera lógica de usar la razón, el cuestionamiento de las cosas y en última instancia el proceder general que ha ocupado a la ciencia para los planteamientos y la producción del saber académico-científico. Por rancio entendemos una forma despectiva de aludir a lo viejo, a algo que perduró en el tiempo pero que no es apto ya para degustarlo con simpatía, al sabor del polvorón del año 1997 que un día cae en tus manos y que te comes por cierto compromiso afectivo con la abuela.

El origen del término tuvo lugar durante un trabajo que hicimos en 2012, en el que estudiamos los mensajes gráficos de Facebook que fusionaban humor y política, y que presentamos en el segundo encuentro de Sociología Ordinaria (abstract y vídeo). Aquí nació la palabra rancionalidad, a partir de una reflexión sobre cómo la política, en el plano formal e institucional, se esfuerza por (a)parecer seria, culta, erudita, ataviada de una fachada “racional” y sobre cómo escapa siempre de las emociones, de la alegría, las risas, el baile, la ironía y de un montón de formas de hacer que se consideran poco intelectuales. “Lo único que el poder no tiene es sentido del humor” dijo un amigo un día por ahí y así nació la palabra rancional.

No somos los primeros ni seremos los últimos en señalar cómo las instituciones terminan, en parte, existiendo y funcionando por y para sí mismas, dando de lado el objetivo para el cual se crearon. Maquiavelo habló de la necesidad del Estado de actuar en función de sus propias leyes e intereses, olvidando los principios por los que fue creado. Weber nos avisó de los peligros de la jaula de hierro de la burocracia donde la máquina estatal funciona en un vacío emocional de los que la forman. Becker nos advierte de las inercias, de las formas de hacer cosificadas, convertidas en paquetes, que entorpecen el cambio. Nosotras sólo estamos haciendo un remix: cogiendo imperdibles para convertirlos en pendientes, buscando tuercas para hacernos un collar. Volvimos a utilizar esta palabra en una reflexión acerca de la investigación científica a lo punky, proponiendo nuevas maneras de plantear la metodología y la selección de temas para el estudio de los fenómenos sociales. Hablábamos entonces de las inercias cansinas que plagan la sociología académica asfixiando las tentativas innovadoras que surgen en sus márgenes, de cómo aquí y allá nos encontrábamos con quien tachaba nuestros temas de investigación de “poco inteligentes”, a nuestros sujetos de estudio de “mamarrachos”, a los acontecimientos de la vida social que consideramos de interés de “naturales” y simples.

Pincha en la imagen para acceder al vídeo de presentación de “Investigando a lo punky” (Sociología Ordinaria, 2013)

Una vez nos hubimos autobautizado como investigadoras a lo punky nuestras colegas nos pasaron un enlace comentando “parece que se os han adelantado”. Se trataba de un blog sobre la futura publicación de un libro bajo el título de Punk Sociology de David Beer. Cuando nos disponíamos a escribir esta reflexión sobre nuestra querida y odiada rancionalidad el señor google nos mostró otro blog donde se aludía al término. En concreto la autora traducía un concepto de John Rawls de esa manera, dándole un sentido sorprendentemente parecido al que le habíamos dado nosotros. ¿Qué decir respecto a esto? Salud compañerxs. Nos da igual ser los primeros o los últimos. Sí fuimos los primeros nos encanta haber tenido ideas que otros estaban deseando exponer. Si fuimos los últimos, y esto ofende a quienes lo usaron antes lo sentimos. El punk es un reciclaje del rock. Se sirve de ritmos y melodías anteriores, los incorpora y modifica, los acelera y cambia las letras para hacer una canción distinta. Los Sex Pistols lo hicieron con el My Way de Sinatra, y con el Brown Eyed Girl de Van Morrison, y los Ramones lo hicieron con el Somewhere over the Rainbow de la película El Mago de Oz y con el What a Wonderful World de Louis Armstrong. Si estábamos versionando lo hicimos inconscientemente mas pensamos que suena bien y que no debería importar con tal de que la canción se oiga y difunda. Investigamos a lo punky y sabemos quién es nuestro enemigo: la rancionalidad. 

Decíamos que los usos de las palabras cambian y las cambian en su significado, pero hay algo del sentido original del concepto “rancionalidad” que (de momento) permanece, y es su carácter excluyente. Validando una única forma de presencia en el espacio público, aquella que, qué casualidad, practican un determinado tipo de personas con cierto perfil acomodado en la institución, ostentadores de la verdad incuestionable, dónde lo importante es lo que ellos consideran importante ahorcando las posibilidades de ampliar el conocimiento que tanto defienden. Personas que, otra vez por casualidad, son en su mayoría hombres blancos, heterosexuales de clase media-alta, de edad madura y con estudios superiores. Así, la actitud rancional expulsa del campo a todas las demás y a los sujetos que las encarnan.

Madrid, Mayo de 2014

J.Pedro (Pepo) Rodríguez del Val (@PepodelVal) y Rebeca Herrero (@RebecaHerreroS) son extra-ordinarios, sociólogos y residentes, al menos de momento, en Madrid.

Publicado en Colaboraciones extra-ordinarias, ocurrencias ordinarias | Etiquetado , | 1 comentario

Reanudar y Deshilachar

Este breve texto es mi contribución a la publicación Procastinar editada por Iván López Munuera ligada al Premio de Artes Visuales Miquel Casablancas 2013

Imagen

Los recuentos son tarea de recuerdo y olvido, de inclusión y exclusión en el inventario. Como en el ritual mediático de las listas de fin de año que configuran el canon de lo memorable y del olvido, recogiendo año tras año similares eventos y personajes, renovando las ausencias usuales. Los recuentos son formas de reanudación, de hacerle una lazada doble al nudo cansino de la distribución de lo que importa, como en esas listas, pero también entrañan la posibilidad de reanudar sin dejar atados y bien atados la cuenta y el cuento de los vencedores. Volver a contar permite volver sobre los hilos sueltos y también deshilachar el pasado para seguir otras hebras y escuchar otras historias que vengan a darle trama al presente. Esto depende también de los materiales y tecnologías de nuestras memorias, a la vez resultado y condición de posibilidad de inventarios y archivos. En los dispositivos digitales escribir, grabar, fotografiar y archivar se llevan a cabo en un mismo gesto, son procesos inseparables. Así que estaremos atentas a las reanudaciones y deshilaches que haremos con ellos, para que esos archivos de fotos, hilos de mensajes, hashtags y otras líneas de tiempos, nos ayuden a recrear filiaciones bastardas, a reanudar sin repetir la misma historia cansina de los importantes y relevantes, como músicos techno y hiphoperos old skool revisando las colecciones de discos familiares y las tiendas de discos viejos a la busca de esos hilos sonoros que samplear, de esos beats que pasarán a formar parte de otros bailes y otras escuchas a las que traerán sus memorias.

Publicado en Colaboraciones extra-ordinarias | Etiquetado , | Deja un comentario

El futuro ya estaba aquí

elena casado:

Tainted love El futuro ya estaba aquí. Conversación de Amparo Lasén con un texto de María Jesús Miranda en Dónde estabas en 1975

Originalmente publicado en Dónde estabas en 1975?:

Artículo:

Amparo Lasen
Socióloga

En junio de 1983 yo tenía 14 años, algo más joven que las mujeres de la investigación del artículo de María Jesús Miranda que me toca comentar. Ese año pisé por primera vez una discoteca, la “Submarino” de Valdemoro. El portero me espetó en la entrada: “Eh tú, ¿dónde vas?” Nerviosa pensé: “no cuela, me va a pedir el carné”. Cuando la vecina de cola le aclaró entre risas: “pero si es una chica”. Respiré tranquila al darme cuenta de que no era la edad el problema, mi altura daba el pego pero junto con mi pelo al uno y las ropas holgadas del Rastro también me hacía parecer un chico, y éstos no entraban gratis.

Así que pude pasar a la sala pequeña y en penumbra, sonando Boney M y Soft Cell, donde estaban las chicas del…

Ver original 1.888 palabras más

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Trivial Ordinario. Envíanos tus preguntas!

Os presentamos el Trivial Pozí, una reconstrucción ordinaria del célebre Trivial Pursuit que eleva a la categoría de conocimiento legitimado (Bourdieu) a la cultura de barrio. Pozí, ese gran personaje pionero del frikismo que popularizó a Amparo y Manuela en Crónicas Marcianas es nuestro himno, nuestra bandera y nuestro todo. Porque ¿quién dice que es importante conocer a los reyes godos y ser ajeno a Mario Bros o a la reconvertida –exprincesa Disney- Miley Cyrus? Aplicando las lógicas de gamificación subvertimos las categorías clásicas de conocimiento hegemónico y sistemas de recompensa -que tanto nos disciplinan (Foucault)-, y tratamos de poner en valor el conocimiento de sentido común y el de la vida cotidiana. ¿El porqué del asunto? Porque lo ordinario si bien es lo prosaico, frívolo o banal, también es lo que genera orden y estructura nuestras prácticas y rutinas cotidianas. Porque lo ordinario es digno y merecedor se ser analizado (Schütz, Garfinkel, Goffman) -y tan legítimo como cualquier otro campo-, porque las racionalidades científicas pierden su sentido en el mundo de lo cotidiano y porque soy muy fans de Belén Esteban y el fútbol de los domingos.

Image

“El conocimiento de sentido común de los hechos de la vida social, para los miembros de una sociedad, es el conocimiento institucionalizado del mundo real” (Garfinkel, 1968: 66).

“Las racionalidades científicas pueden ser empleadas sólo como ideales no efectivos en las acciones gobernadas por las presuposiciones de la vida cotidiana. Las racionalidades científicas no constituyen ni características estables ni ideales sancionables de las rutinas diarias, y cualquier intento por estabilizar estas propiedades o por forzar cierta conformidad a ellas en la conducta de los asuntos cotidianos, puede magnificar el carácter sin sentido del ambiente que rodea la conducta de la persona y la multiplicar las características desorganizadas del sistema de interacción” (Garfinkel, 1968: 318).

“Por el conocimiento de la vida ordinaria, ma-to” (Enjuegarte, 2014: 1).

Envía tu pregunta (con respuesta correcta) dejando un comentario o háznosla llegar a este correo: enjuegarte@gmail.com

Publicado en Uncategorized | Etiquetado | Deja un comentario

¿Feminiqué? A vueltas con la feminización de la profesión médica

elena casado:

Aquí os dejamos nuestra colaboración con el proyecto Dónde estabas en 1975. Aún tenemos pendiente contaros qué es eso de Cuidados Extensivos y en qué consiste nuestro proyecto, pero… Podríamos decir eso de que “vamos despacio porque vamos lejos”, aunque más bien es “vamos al ritmo que podemos porque estamos hasta arriba” Eso sí, pasión y ganas no nos faltan.
No os perdáis “La compasión infinita“, texto que presenta nuestro post y el artículo de MIranda y Abril de 1977 con el que dialogamos.
Y gracias a María Jesús Miranda y Elena Herrera por la invitación a conversar. ¡Seguimos!

Originalmente publicado en Dónde estabas en 1975?:

Artículo:

 

Grupo de Trabajo Cuidados Extensivos
Elena Casado Aparicio, María Eugenia Casado García
Carlos López Carrasco, Lorena Ruiz Marcos,
Pilar Toribio Guijarro , Ana Vicente Olmo

A finales de los años setenta del siglo pasado, las mujeres médicas en España eran pocas y estaban discriminadas, como señala el subtítulo del artículo publicado en Dosel Ciudadano en 1977. Casi cuarenta años después la referencia a la feminización de la sanidad se ha convertido en un lugar común no exento de controversias.

  • ¿Feminización? ¿Qué feminización?

Si en 1977 solo un 6,8% de los médicos colegiados eran mujeres, en 2012 representan el 46,9% (INE, 2012). El salto desde luego es importante pero, a poco que echemos la cuenta, eso significa que el 53,1% son varones. De modo que la feminización de la profesión médica más que una realidad es una tendencia. Una tendencia sostenida…

Ver original 2.827 palabras más

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario