Sūq. Cuerpo y puesto. ¡Prohibida la venta ambulante!

Youssef Taki (UCLM)

Sesión: Mediaciones decoloniales: Ningún ser humano es ilegal

26/05/2026, 10.30-11.45


Resumen: Cuando no existe acceso a capital, ni posibilidad de alquilar un espacio ni de regularizar una actividad dentro de los marcos legales, el trabajo recae sobre el propio cuerpo: adquirir mercancía, transportarla a la espalda y recorrer territorios en busca de un margen de beneficio. Esta práctica responde a unas necesidades económicas y vitales de personas en situación irregular y al mismo tiempo se afirma como una forma de agencia frente a la exclusión estructural.

Esta investigación parte de la venta ambulante e informal como un espacio histórico de resistencia y supervivencia. Presente en contextos rurales y urbanos, así como en culturas nómadas y procesos migratorios, ha funcionado como una economía de subsistencia para quienes han quedado fuera de los sistemas formales del mercado.

Mi historia familiar se inscribe en este contexto. Mi padre y su hermano llegaron a España en 1993 y durante años ejercieron la venta ambulante en distintos pueblos de La Mancha. Transportaban alfombras, radios y otros objetos, desplazándose constantemente entre localidades. Dormían en refugios improvisados, muchas veces en antiguas tinadas en las afueras, protegiéndose del frío y de la intemperie. Su experiencia no es excepcional, sino representativa de muchas personas migrantes “sin papeles” o en situación de vulnerabilidad que han encontrado en la venta ambulante una forma de subsistir.

Sin embargo, esta práctica ha sido sistemáticamente criminalizada. La figura del vendedor ambulante, y en particular la del mantero, se ha convertido en objeto de persecución política, mediática y policial, invisibilizando las condiciones estructurales que sostienen estas economías. Casos como los de Mame Mbaye, Mahmoud Bakhoun y Mohamed Bouazizi —cuya muerte dio inicio a las primaveras árabes— evidencian la relación directa entre violencia institucional y precariedad, a los que se suman relatos de violencias no mediatizadas que me han transmitido mis padres durante sus etapas como vendedores ambulantes.

Este fenómeno conecta con las economías itinerantes de comunidades romaníes y gitanas durante la dictadura franquista, también perseguidas, desplazadas y estigmatizadas. Así, la venta ambulante se sitúa en un cruce entre movilidad, racialización y control territorial. La criminalización de estas prácticas reaparece cíclicamente en el debate público, especialmente en momentos de tensión política y económica, omitiendo las condiciones materiales y de resistencia que las hacen necesarias.

La investigación se materializa en dos propuestas: Sūq. Memorias en trueque (2025), un puesto de mercadillo como dispositivo de intercambio y memoria, y Cuerpo y puesto (2026), una acción performática donde el cuerpo deviene soporte de venta. A partir de la experiencia de mis padres, reintroduzco los mismos productos, activándolos sobre mi cuerpo como dispositivos de diálogo, evidenciando cómo la exclusión empuja a formas de subsistencia basadas en el desplazamiento continuo, la economía informal y la resistencia a través del comercio.

Deja un comentario