Crucificadxs por la mirada: dioses, prótesis y desobediencia del cuerpo

Paula Varela-Fernández y Kaia Baena Mínguez (UdC)

Sesión: Espacios comuens (III): Intimidades públicas

27/05/2026, 16.00-17.00


Resumen: Partiendo de la concepción del cuerpo y la identidad como narrativas colectivas, proponemos una revisión crítica de la ordinariez del género a través de una performance que hibrida diversas referencias: el cuerpo-lienzo/cuerpo-artefacto –y su resignificación a través de la modificación corporal–, la imaginería trans –inspirada en diversos artistas visuales– y la interactividad como arte y política. Se presentará un cuerpo trans encarnado por el performer en posición de crucifixión. Sobre él se revestirán diversos objetos –como prendas y prótesis– diseñados para enfatizar cánones normativos asociados al género, operando como una metáfora crítica de un reduccionismo persistente: la tendencia a condensar la inteligibilidad del sujeto queer bajo el constante interrogante de “¿cuáles son sus genitales?” .

El binarismo de género desencadena una multiplicidad de veredictos sobre el cuerpo andrógino, evidenciando el carácter contingente, situado y profundamente cultural de dichas categorías. Este proceso de clasificación, aparentemente automático, activa un entramado de afectos, traumas, filias y estereotipos que configuran la experiencia de género en las personas trans: desde la euforia hasta la disforia, pasando por el reconocimiento, el estigma o la fetichización. En este marco, pretendemos establecer un paralelismo con la experiencia religiosa en el contexto español, donde la figura de Cristo –en tanto que icono– dialoga con los cuerpos trans –como sujetos vivos– a través de los procesos colectivos de interpretación y transformación. El nexo conceptual entre ambos se articula a través de la figura de Frankenstein: el cuerpo ensamblado y narrado a partir de fragmentos ajenos que, en su dimensión prometeica, remite a la apropiación de lo divino –la creación de vida, la posibilidad de resurrección–.

Enunciamos un cuerpo crucificado que, como el de Cristo, se ofrece a la mirada pública, pero que está constituido por restos de otros cuerpos: prendas y prótesis que revelan tanto la artificialidad de las categorías de género como la violencia de su imposición. A esta propuesta se sumará la in-corporación de objetos de diversa índole, como una invitación al público a intervenir activamente sobre esta “instalación humana”, desdibujando las fronteras entre performer y público. Asimismo, se hibridarán el lenguaje visual y narrativo con el fin de confeccionar una escena que invite a contemplar el cuerpo como un espacio compartido, donde lo público y lo privado se confunden, y el género se moldea a través de la acción. Así, se plantea una invitación a cuestionar los límites de la modificación corporal y, a su vez, a activar nuevas formas de participación y creación colectiva.

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