Resistir en la Academia: etnografías colaborativas para vencer las inercias racionalistas

Sesión Café con Pósters (II)
11/05/2017, 11.30-12.15


ADRIANA VÁZQUEZ y SIRA PELAÉZ son… [pendiente de actualización]

Nuestra propuesta se centra el potencial de las metodologías colaborativas y participativas en el marco de la investigación sociocultural, especialmente en el ámbito de los estudios de género, que se adentran en el ámbito de la intimidad y se inscriben en las fronteras infranqueables de los territorios del yo que sabemos impregnada de silencios y reservas (Goffman, 1979). Una aproximación a las realidades que actualmente nos preocupan, como son la intimidad afectivo-sexual entre parejas de jóvenes heterosexuales y la violencia en el ámbito de parejas lésbicas, implica asumir la complejidad e irreductibilidad de estas experiencias: producto de múltiples factores, relaciones y procesos, conscientes e inconscientes, corporales y afectivos que modelan nuestras subjetividades encarnadas y componen nuestras identidades sexuadas (Butler, 2003; Casado y García, 2008; Romero, 2006). Asumimos, así, que estamos ante un yo fragmentado que a partir de la narratividad, la memoria y la experiencia se percibe como continuado y coherente (De Lauretis, 1992).
Estos planteamientos suponen la ruptura de varias barreras epistemológicas. La primera, la de los imaginarios que construyen qué es investigar y cuáles son los sujetos investigados (la distinción entre sujeto-objeto de investigación). En segundo lugar, la lógica de la devolución, puesto que se trata de un espacio construido entre todas las participantes y la demanda sólo puede ser construida dentro de la dialéctica de la demanda, en estos espacios no puede existir la devolución, hay co-producción. En tercer lugar, supone entender la investigación como mutuos aprendizajes donde se construye una dimensión afectiva y donde la reflexividad ocupa un papel central. Estos giros epistemológicos implican repensar el trabajo de campo y pensar las investigaciones como procesos en constante estado de cambio y mutación, sin cierres categóricos ni finales felices (Cruces, 2003).
Desde experiencias investigadoras previas desplegamos algunos itinerarios (etno)metodológicos (Garfinkel, 2006) multisituados presentados bajo la forma de talleres en los que se exploran los usos de la creación artística colaborativa, y cuya fuerza reside en su carácter de experimental, abierto, dinámico y procesual. Estas estrategias consisten en la construcción de espacios de reflexión y subjetivación conjunta en un intento por romper con las formas del hacer científico tradicional instalado en los binomios sujeto/objeto de investigación, y por vencer las inercias academicistas insertas en las lógicas de la coherencia racional y universal (Haraway, 1995).
Las etnografías experimentales que aquí presentamos exploran también los usos creativos del teatro y de la ficción televisiva colaborativas inspiradas en las experiencias de Boal (2001) y Lara (2016) y se revelan como estrategias idóneas en el ejercicio de la investigación social, desde (y a través de) las que analizar los procesos de codificación, condensación y puesta en circulación de los sentidos simbólicos compartidos por los sujetos que participan en ésta; prácticas de resistencia cotidiana y transformación sociocultural.

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