Juegos de seducción, trabajos de repulsión

Sesión Tengo ganas de mambo
5/05/2016, 16.00-17.25

ANTONIO VALLEJOS IZQUIERDO es profesor de sociología en el Departamento de Sociología I de la UNED (Madrid)

En los últimos días del último invierno -que bien podían ser otros días cualesquiera-, nos llegó -nos llegó a algunos, pudo llegarnos a todos- una noticia por los medios ‘generalistas’ [por distintos medios de prensa digital, e incluso la televisión]: la noticia de una polémica en twitter: una polémica que se originó en un mensaje de whatsapp: un mensaje que confundía distintos usos del teléfono móvil, distintos marcos de relación… Todo se enredó en distintos circuitos comunicativos… hasta casi la fatalidad.
Un mensajero de paquetería, un chico joven, después de entregar un envío, escribe por whatsapp a la cliente, una chica joven, (cuando ya esa relación mensajero-cliente había terminado con la entrega) una serie de mensajes de insinuación seductora: “Yo a ti -así comenzaba- te conozco de algo y no se d que….soy el chico que te acaba d llevar un paquete”… En un punto reconoce, paradójicamente, que quizá se ha equivocado: “Ey olvidalo que cada vez la estoi cagando mas jajaj disculpa la molestia”. Pero no por ello se detiene. La chica copia los whatsapps en un tuit que envía al servicio de clientes de la empresa quejándose por el comportamiento del mensajero: ”Mi privacidad dónde está?”
El escándalo inunda el TL de la chica en twitter cuando se difunde por la prensa lo sucedido. En la primera noticia, dos días después del suceso, se copia el tuit de queja a la empresa. El escándalo se replica, al dia siguiente, con eco, en prensa, en televisión, amplificándose. La chica tiene que proteger su cuenta esa misma noche. El tema se ha desbordado. Y ha saltado de twitter a facebook, en múltiples circuitos, conversaciones, y en términos ya inmanejables por la usuaria. ¿Qué se expresa aquí?
Este caso nos lleva, recorriendo conversaciones e interlocutores, a desvelar algo de ‘eso que habla’ en nosotros y de qué maneras habla hoy, a atisbar nuestra relación con La Ley y la constitución de nuestra subjetividad… A través de esas palabras que oscilan entre juegos de seducción y trabajos de repulsión y que nos revelan los múltiples niveles que se cruzan (y a veces cortocircuitan) en la comunicación, en nuestra vinculación con los otros ¿o acaso sólo con el Gran Otro? Esa irrupción -interrupción- de la normalidad establecida, de los papeles asignados: esa interpelación subjetiva que nos provoca… y nos desnuda.
Al tiempo que recorremos el desarrollo de las conversaciones en twitter, recorremos el proceso de nuestra indagación y de la presentación de ésta, que se inscribe -no podía ser de otro modo- en esas mismas conversaciones, prolongándolas, y nos abre a otro juego de seducción… Lo haremos desplazando la ‘prosa’ académica, es decir, dejando atrás la ‘pose’ académica, intentando aclarar -más allá de toda declaración explicita- qué posición deseamos adoptar cuando escribimos -o leemos- y para quiénes, y para qué, dejando ya atrás la cobertura mayestática, estoy intentando escribir esto, intentando escribirles -a ustedes, aquí, ahora- esto.

 

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