El deseo y la producción del espacio

Sesión Sex Bombs
5/05/2016, 10.30-11.45

VENIDADEVENIDA es grupo interdisciplinar formado en 2014 por ANA OLMEDO y ELENA ÁGUILA, arquitectas y licenciadas en Bellas Artes. Desde una perspectiva crítica y feminista, generan activismos dulces mediante estrategias como la apropiación de objetos cotidianos empoderando así los discursos disidentes

Todo espacio puede producir potencia sexual aunque su principal propósito no lo sea. Las saunas son generalmente lugares eróticos que encarnan deseo sexual y un cobertizo no lo es, sin embargo éste puede cargarse de deseo a través de la apropiación sexual de ese espacio. El deseo tiene así la capacidad de proyectar espacios singulares, es decir, lo que uno hace en la cama y con quién tiene más que ver con una condición espacial que con un funcionamiento primitivo de hormonas.
A menudo las investigaciones académicas describen ciertas arquitecturas como espacios queer pero centrándose mayoritariamente en la subcultura gay, invisibilizando así otras minorías. Aunque son espacios fundamentales, sus tipologías se han vuelto clichés urbanos: gimnasios, saunas y parques para hacer cruising entre otros.
Los espacios existentes donde se desarrollan las prácticas sexuales consideradas no-normativas se centran en los órganos sexuales (masculinos) como los principales receptores del placer. Si la madre del postporno Annie Sprinkle dijo “Si no te gusta el porno que ves, hazlo tú mismo” o el colectivo Post-op con su proyecto Pornotopedia incentiva a que cada uno cree sus propios juguetes sexuales acorde a sus deseos, por qué no extrapolar estos ejemplos a espacios arquitectónicos apropiándonos de su potencial sexual para satisfacer nuestros propios deseos.
Como respuesta a la genitalización de los deseos, en esta investigación nos centraremos en el concepto de perversión dejando de lado el término médico y patologizador parafilia. Entendemos por perversiones aquellos comportamientos o conjunto de prácticas sexuales en los que la fuente de placer no se encuentra en la cópula. Son las únicas prácticas que desafían la centralidad genital de los deseos y los desplazan a otras partes del cuerpo. Os hablaremos de la urolagnia, del frotteurismo, del trampling o de la escatología telefónica entre otros, y propondremos una alternativa a los modos de hacer arquitectura que hasta ahora han condicionado los deseos.

 

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