El deseo es una moqueta rosa de suelo a techo: Cuartos de baño mediáticos desde Jayne Mansfield

Sesión La casa de tus sueños
4/05/2016, 16.00-17.25

ROSANA GALIÁN y PAULA VILAPLANA forman FRU*FRU,  grupo de producción disfrutista y agitación cultural con el que han  realizado diversas acciones entre Alicante, Murcia, Madrid y Londres. Fru*Fru trabajan en torno a lo doméstico, los formatos mediáticos y los medios de comunicación contemporáneos, reflexionando sobre cómo las nuevas tecnologías y las redes transforman los espacios tradicionalmente privados (dormitorios, aseos…)  en  lugares de  escenificación de subjetividades  e e-dentidades. Como parte de este fenómeno,  experimentan con la forma de presentación de sus proyectos de arquitectura mediante formatos mediáticos. La tecnología, entendida como nuevos procesos industriales, también está presente en la mayoría de sus trabajos, que incluyen diseños cad-cam. En esta línea han  realizado proyectos de diseño (el  stand “Una Selva para GAUN” dentro de la feria Interzoo en Nuremberg, Alemania (2012), instalaciones  (“Histerias de Vida; Fru*Fru en 5 episodios” en El Corte Inglés de Alicante (2013) y “Un Cuarto Propio de una Riot Grrrl” en el festival SOS4.8 (2015)), entrevistas virtuales (“Boudoir Conversations” junto a Gonzalo Herrero (2014)), comisariado de eventos (las sesiones “PoolTalks” dentro del festival Transtropicalia (2014)); trabajos de docencia ( curso de Proyectos Zero de la Universidad de Alicante (2014)); proyectos performativos (Dance Craze! en el festival SOS 4.8 (2014)) y recientemente han  participado en el diseño y construcción del Centro de video-arte “EDOM (Espacio Doméstico)” en Blanca junto a Enrique Nieto (2014-2015). Más  información en http://frustarfru.tumblr.com.

En 1957, Jayne Mansfield, la que fuera actriz, diva, playgirl, pin-up, rica heredera e incluso sacerdotista satánica, compra una casa de 40 habitaciones en Sunset Boulevard, Los Ángeles y la reforma con la ayuda de su marido, Mickey Hargitay. Éste, antes de ser nombrado Mr Universo, había trabajado como fontanero y manitas, con lo que los deseos de Jayne se convierten en órdenes. Toda la casa está pintada y decorada en el color corporativo de Jayne, el rosa chicle, y cuenta con infinidad de muebles en forma de corazón flanqueados por cupidos fluorescentes, es el Pink Palace. De todo este maravilloso despliegue de fantasía y sensualidad, nos detenemos en una estancia: el cuarto de baño de Jayne.
El cuarto de baño de Jayne Mansfield es un recinto cubierto por completo de moqueta rosa, de suelo a techo. Esta omnipresente moqueta representa la posibilidad de domesticar un espacio salvaje. De hecho, durante los 60 se populariza el uso de la moqueta en los espacios domésticos norteamericanos siguiendo una ola de sensualización de los interiores al representar ésta una superficie ambivalente, adecuada tanto para la familia nuclear unida como para la liberación sexual; los niños juegan en ella de día, los adultos por la noche. La moqueta en el baño de Jayne Mansfield funciona también como una invitación: es una superficie que llama a quien entre en este baño a sentarse en cualquier rincón, convirtiendo este espacio en principio privado en un lugar de reunión. El cuarto de baño de Jayne Mansfield forma parte de un plan orquestado: la estrategia de una diva (doméstica) para fomentar su mito. Nos atrevemos a decir que el baño de Jayne Mansfield es algo más: el primer baño mediático de la historia reciente. Nos lo confirma el hecho de que Jayne consiguiera gratis todo el mobiliario de su casa a cambio de dejarse fotografiar en ella.mansfield1
Junto al baño como escenario de una diva de catálogo como Jayne Mansfield enfrentamos la explosión mediática del baño en la actualidad. El cuarto de baño está más presente que nunca. Las redes sociales (youtube, facebook, twitter, instagram, etc.) se han convertido en un canal muy poderoso desde el que generar contenidos que pasan rápidamente de la esfera de lo privado a lo público. Son herramientas que operan desde el espacio doméstico conectado a Internet y facilitan la generación y difusión de contenidos y de personajes favoreciendo la construcción de identidades, una identidad que se multiplica y se define de maneras distintas en función del canal utilizado. El baño tecnológico se convierte pues en el escaparate perfecto para un objeto deseo. Esto nos lleva a preguntarnos ¿se convertirán los baños social hubs? Y si los baños son escenarios virtuales, ¿qué estrategias subyacen detrás del diseño de estos nuevos interiores domésticos? ¿Qué características tendría un equivalente contemporáneo del baño de Jayne Mansfield?

 

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