El saber señoro me come el coño

El saber señoro me come el coño

¿En qué consiste tu idea?

Saber señoro es ese saber que, si no sale de un señoro, no vale. Son todas aquellas cosas que saben los señoros y que tú no sabes. Tú sabes cosillas, pero no es lo mismo. Ellos saben cosas muy memorísticas, saben recitar las banderas de todos los países y cuáles son las causas de todo esto y cómo solucionarlo. No es ese saber de barra de bar, ese tiene su gracia. Es un saber que encontramos muy mucho en la universidad. Se parece un poco al saber de los tertulianos,
pero va más allá, porque a estos en seguida se les ve el plumero, en realidad no tienen más que de cuatro datos y mucha opinión. Nos referimos a esos saberes que salen de las bocas de señoros que llevan chaqueta de pana con coderas, que a veces tienen barba y que se han hecho profesores para disponer de un público que no tiene otra opción que escuchar. Es un saber verborreico, un chorro continuo combinado con pausas y silencios profundos que te dejan a la espera. Estos señoros cuentan con toda la seguridad que tú ni sueñas. Se sientan en la silla del despacho compartido y la bloquean para marcar su propiedad. Se piden los mejores horarios. Escriben artículos sobre historias colectivas para poder borrar nombres y cambiar los hechos según les convenga. No tienen ni una autora en las bibliografías de sus asignaturas, solo autores y todos blancos. Tratan a las estudiantes de forma diferente a los estudiantes. O sea, que les tiran los trastos. Caminan por los pasillos conscientes de su presencia, tranquilos entre las paredes del feudo académico que los acoge de forma natural, y abren kilómetros de distancia entre ellos y los estudiantes. Es un saber que se asienta en sus predecesores, inamovible, incuestionable, muy blanco y muy señoro, que apuntala la larga lista de otros señoros de la literatura, de las ciencias sociales, de las ciencias exactas y de las inexactas. Ellos
no hacen el típico mainsplaining, el saber señoro es algo mucho más constituido y reconocido ya que posee larga trayectoria. Esos señoros pueblan universidades e institutos, apenas se les ve por las escuelas de primaria, allí encontramos sobre todo señoras, porque ellos creen que en
la primaria no hay saberes, solo afectos y cariñitos femeninos. Los encontramos también en otros entornos de trabajo, sobre todo en aquellos en los que se necesitan expertos. El saber señoro es ese saber de los llamados “”los listos””.

Esta propuesta tratará de recoger experiencias anónimas de saber señoro, así como las resistencias señoras que les han hecho frente. Para ello hará falta hacer un llamamiento para
encontrar testimonios. El saber señoro es una forma de poder, de poder señoro. Pero ante el poder señoro están las señoras con poderío, porque las señoras sabemos pero que muchas cosas.

¿Podríamos pensar que existen unos saberes señoras? ¿Cómo serían?

Con las situaciones recopiladas se escribirá un relato colectivo autoetnográfico en forma de texto. También estaría bien hacer camisetas de algodón ecológico con eslóganes tipo “El saber señoro me come el coño” con tipografía como la de las sudaderas de la universidad de Harvard. Esto lo podríamos encargar que lo diseñen los de Rodillo rodillo.club), donde también participo, pero que lo hagan los que saben de diseño, no yo. Además, las camisetas servirían como indicador de “transferencia” o incluso “patente” para el cv de la Aneca. (esto es broma, aunque yo lo pondría, a ver qué pasa).

¿De qué estás hasta el coño?

Del Saber señoro

¿Contra quién/qué va dirigida?


Contra los señoros académicos y similares.

¿Nos quieres contar algo más?

Creo que no