Catalogaciones a-pegadas

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Sesión Taxonomías y catálogos
29/05/2022, 11.45-12.30

ELENA CASTRO CÓRDOBA

Esta presentación trata del encuentro con el pegamento en el proceso de catalogación colectiva de fotografías y de confección de álbumes para su conservación en el fondo lesbofeminista de Gretel Ammann, en el archivo de Ca la Dona. Forma parte de una investigación más amplia en la que me interrogo por elementos matéricos y su vitalidad en relación con las genealogías lésbicas dentro de este fondo, como pueden ser la sangre o el moho, y los afectos que el encuentro con estas materialidades generan.

Sara Ahmed nos recuerda la relación que existe entre la pegajosidad y el asco. Los objetos o sujetos asquerosos son aquellos que atentan contra los límites, que se nos acercan en exceso, que amenazan nuestros contornos. No obstante, el pegamento no es asqueroso en sí mismo, sino que su asquerosidad, su elemento abyecto, radica en esta capacidad de conectar unas cosas con otras, en borrar los límites y la superficie que diferencia entidades (Ahmed 2004). En generar cercanías excesivas o no deseadas. Esto puede generar asco, además, cuando la superficie que entra en contacto con otra es la de la piel, momento en el que corremos el riesgo de llevarnos parte de una superficie que no es nuestra con nosotras. El pegamento es, por lo tanto, un elemento absolutamente superficial.

Propongo entender las catalogaciones del apego y por lo tanto a-pegadas como aquellas que en su deseo de cercanía con las historias que cataloga, con los objetos con los trabaja, pueden llegar a dañarlos. En este caso, este deseo y este daño se traduce en el pegado de las fotografías a los álbumes a través de unas cantoneras con pegamento que, en su manejo torpe, ordinario, pueden manchar las fotografías con la huella dactilar de quien las maneja. Una vez tenemos pegamento en las manos, volver a pegarnos al objeto es correr un riesgo de fusión de identidades. De devenir en conexión con las fotografías.

Seguiremos al pegamento plegándonos a su agencia y su vibración (Bennett 2010) por el archivo recorriendo, además del contacto y el a-pego con las fotografías, otros elementos pegajosos como pegatinas, adhesivos que ya no pegan o fotografías de “pegadas” de carteles de colectivos activistas. Al hacerlo veremos que la materialidad del pegamento tiene también un componente temporal y de transmisión que ha sido históricamente útil para los movimientos sociales por la capacidad de rápida circulación de información que propicia el poder encontrarse pegatinas en “cualquier movimiento, en cualquier lado, en cualquier momento” (Steinberg 2009: 116).

La catalogación a-pegada es un proceso colectivo y activista donde no sólo están presentes las metodologías caóticas (Law 2004), el error o el fracaso queer (Halberstam 2018) sino también la guarrería. Escribir, equivocarse, borrar, dejar una mancha, pegarse los dedos, dejar una huella en la fotografía. Estos procesos o metodologías guarras generan una materialidad del error a futuro en la que debemos reconciliarnos con que el fallo, lo sucio y lo ordinario tenga cabida dentro de la investigación.

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