Cartografía de silencios etnográficos: cuidados cotidianos en trabajos de campos en contextos de violencia sistémica

Cielo Puello, Fanny Torres, Melisa Duque y Ana Martínez Pérez (URJC)

Sesión: Cartografías para pensar con cuidado

27/05/2026, 17.30-18.30


Resumen: Proponemos una reflexión sobre lo que implica investigar en escenarios atravesados por violencias sistémicas, que obligan a procesos constantes de adaptación en los que las tensiones éticas acompañan permanentemente y determinan la investigación. Más allá de lo metodológico, nos interesa pensar cómo acompañarnos cuando investigamos en condiciones marcadas por la violencia, el control y el desgaste emocional. En estos escenarios, el miedo, el agotamiento y la incertidumbre dejan de ser excepcionales y pasan a formar parte de la cotidianidad. La escritura y la investigación pueden volverse profundamente solitarias, y el mismo contexto hace que la contención no siempre sea posible.

Nos proponemos mapear esas reflexiones éticas a partir de dos experiencias de investigación con líderes y lideresas comunitarias en Colombia: una, llevada a cabo en la región del Catatumbo, al nororiente del país, y otra en barrios autoconstruidos en la ciudad de Cartagena de Indias, en la costa norte. En ambos contextos, el liderazgo comunitario se asocia a la defensa de condiciones vitales dignas y se ejerce en escenarios donde distintos actores despliegan repertorios de violencias, que incluyen perfilamiento, estigmatización, amenazas, desplazamiento forzoso e, incluso, el asesinato de estos líderes y lideresas o sus personas cercanas.

En este panorama de investigación aparece una tensión constante cuando quien acompaña no comparte el contexto geográfico, cultural y de violencia de quien investiga. Por un lado, lo que propone quien guía puede percibirse como intrusivo o alejado de la realidad de quien está en el terreno. Mientras que quien acompaña enfrenta sus propios cuestionamientos al intentar guiar sin invadir, ni apropiarse de las experiencias ajenas, buscando formas responsables de sostener el proceso. Esto configura un diálogo difícil, pero necesario y sobre el que queremos poner el foco. En especial, porque enfrentan el reto de cuidar el proceso y a las personas involucradas, hacer visibles las iniciativas que sostienen la vida sin hablar por ellas, nombrar los dolores sin profundizar el daño y construir un conocimiento útil, pero atento a las realidades en las que se produce.

Esta comunicación busca evidenciar ese diálogo difícil, pero también los múltiples cuidados que emergen y se comparten cuando se investiga en estos contextos. En este sentido, insistimos en que el cuidado no se limita a protocolos formales, sino que implica reconocer los límites, decidir qué se dice y qué se reserva, y asumir que investigar también deja marcas en quienes lo hacen.

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